BELGRANO Y LOS NUEVOS PATRIOTAS, de Horacio Vero

Extra

Te debía, General, estas palabras.

Yo te conocí en mi infancia. Mis inolvidables Maestras, me enseñaron a quererte. Nos diste la bandera. Fuiste ejemplo de humildad, sacrificio y generosidad. Partiste en la mayor pobreza ofrendando tu vida. Todo, por y para la Patria.

Ya grande, comprobé lo dicho. Por eso fuiste siempre mi patriota preferido.

Pasaron muchísimos años. Y, como vos, otros pensaron en servir a nuestro suelo y sacrificarse para construir una Nación con justicia, libertad, inclusión e igualdad.

Y aparecieron tantos. ¡Tendrías que ver! De derecha. De izquierda. De centro. Liberales. Antiliberales. Populistas. Antipopulistas. Progresistas. Ortodoxos. Pragmáticos. Aliancistas. Intransigentes. Frentistas. La lista es interminable.

Entre ellos se protegen, se cuidan. Eso sí, en épocas de elecciones, especialmente, se pelean, se insultan, se perdonan, se juntan, se desdicen, se besuquean. Ocurre que la gran vocación de servicio que corre por sus venas los lleva a soportarlo todo, con tal de mantenerse en el poder y de ese modo seguir colaborando con el país de sus sueños.

Para que veas cómo se crucifican en aras del bien común, salvo honrosas excepciones, te cuento que viven en lujosos pisos, en bellos complejos. Cuentan con asesores, secretarios, autos con chofer, custodia. Cobran jugosas dietas o sueldos, viáticos, gastos de representación, desarraigo. Gozan de inmunidad parlamentaria. Viajan al exterior a congresos trascendentes, por ejemplo, “Cómo impacta en el medio ambiente el vuelo de los barriletes”.

También, salvo honrosas excepciones, detentan patrimonios millonarios, aún, en valores fiscales. Poseen campos, yates, acciones en sociedades de distinto tipo, coquetas oficinas de trabajo y cuentas bancarias en el exterior. Pasean seguido por el mundo y envían fotos a los muchachos que acá sudan el traste para llegar a fin de mes y a los que no tienen casi qué comer. Finalmente, tanto esfuerzo los hace acreedores de robustas jubilaciones de privilegio. Ah, y por ahí ligan algún monumento, y calles y veredas que perpetúen su abnegación y su altruismo. Como vos, viste?

Por si no lo sabías, son los nuevos patriotas. Te doy otra señal: el amor a esta tierra y su compromiso con el pueblo se les nota en la cara, que adquiere a veces una tonalidad parecida al color del cemento.

Como argentino, asumo mi cuota de culpa y responsabilidad y te pido, humildemente, perdón, mientras me duele en el alma tu frase bañada de agonía: “! Ay, Patria mía!”

Horacio Alberto Vero

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