
La cifra la revela la última Encuesta Nacional Inquilina elaborada por el colectivo Inquilinos Agrupados, que advierte sobre un fuerte aumento del endeudamiento, el multiempleo y los desalojos económicos tras la eliminación de la Ley de Alquileres.
La crisis habitacional continúa profundizándose en la Argentina. De acuerdo a la última Encuesta Nacional Inquilina, realizada por el colectivo Inquilinos Agrupados, uno de cada cuatro inquilinos destina entre el 60% y el 100% de su salario al pago del alquiler, una situación que empuja a miles de hogares al endeudamiento y a la inestabilidad económica.
El relevamiento indica que, si bien otro 25% de los inquilinos destina alrededor del 30% de sus ingresos al alquiler, el escenario general es crítico: 1 de cada 6 hogares inquilinos sufrió un desalojo económico, es decir, se vio obligado a mudarse por no poder afrontar el costo de la vivienda.
En cuanto al endeudamiento, el 68% de los inquilinos reconoce atravesar esta situación. La mayoría recurre a la tarjeta de crédito, y dentro de ese grupo, el 76,1% se endeuda específicamente para cubrir gastos vinculados al alquiler, como el pago mensual, aumentos, depósitos o comisiones.
Desde Inquilinos Agrupados apuntan directamente contra las modificaciones impulsadas por el Gobierno nacional. “La flexibilización de las condiciones mediante el Decreto 70/23, que terminó con la Ley de Alquileres, profundizó la crisis habitacional y económica en los hogares inquilinos”, sostuvo Gervasio Muñoz, referente del colectivo. En ese sentido, agregó: “Lo que querían es que la transferencia de ingresos de los inquilinos hacia los dueños de las viviendas sea mucho más grande de lo que era”.
La encuesta también expone el deterioro del mercado laboral. El 46% de los inquilinos tiene más de un trabajo, una estrategia cada vez más frecuente para poder sostener el alquiler y los gastos básicos. Además, el informe señala que el 15% perdió su empleo en la segunda mitad de diciembre, mientras que el 28% debió sumar otro trabajo para poder subsistir.
Los datos reflejan un escenario en el que el acceso a la vivienda se vuelve cada vez más restrictivo y en el que el salario, lejos de alcanzar, se destina casi por completo al pago del alquiler.