
Hace dos años se creaba en el CUCH un programa que busca acercar a los niños y adolescentes al ámbito universitario y despertar el interés por la ciencia y tecnología.
El primer año se llamó +12, orientado a niños y adolescentes de entre 12 y 15 años. Al superar todas las expectativas y atendiendo a la demanda, este año se amplió la franja etaria pasando a ser «CUCH +10». No sólo superó la respuesta por la participación sino que además se invirtió en herramientas necesarias.

Eduardo De Lillo, Secretario de Hacienda y Coordinador del Centro Universitario Chivilcoy, felicitó a los participantes y a sus familias por acompañar, estimular e impulsar a sus hijos.

En este sentido De Lillo manifestó: «Siento orgullo. El orgullo de cuando las cosas salen bien. Esto, que fue una experiencia, una jugada muy fuerte. Es inédita. Esto lo soñamos y los docentes lo han hecho realidad, porque nosotros podemos soñar muchas cosas, pero también es difícil encontrar un docente que se ponga al hombro éstas ideas» reconociendo el trabajo desde el CUCH de las colaboradoras y destacando el compromiso de los profesores que se sumaron. Dos de ellos de forma virtual.
Profesores: Alan Plomer y Marisol Papaleo a cargo de Eureka y Daniela Azurmendi, Mauro Martinez y Ruth Tevez de Programación y Robótica para Curiosos».

«Acá han puesto, como dice la canción, alma, corazón y vida, para llevar esto adelante. Y es realmente un desafío para todos, para la familia, para nosotros, y realmente vemos el entusiasmo, porque no abandona nadie, al contrario, se van sumando a lo largo del curso» dijo De Lillo.

«Yo hace diez años que estoy acá en el CUCH, si en ese momento, Britos me decía que en diez años íbamos a tener chicos de diez, doce años, yo no iba a poder creerlo. Y, sin embargo estamos cerrando el segundo año con este programa. Hemos acompañado con la libertad para trabajar, para hacer, para poner dinero en todo este tipo de iniciativas y hoy veo que está dando sus frutos, estoy convencido» y agregó: «Hoy el Centro Universitario, que es de todos los chivilcoyanos».
Cuando se comenzaba a pensar en el programa, De Lillo decía siempre, que el desafío era comunicar estos cursos y encontrar docentes de forma comprometida pero sobre todo apasionadamente para contagiar y motivar a que los chicos a contra turno, sábados a la mañana tengan ganas de participar. Sobre esto el Coordinador del CUCH, refirió: «No podía ser de otra manera. Si un profesor solamente viene a recitar un programa, que se lo dio a un tercero, si la persona no pone el alma en esto, esto no funciona, está probado. Se comprueba fácilmente, porque no hubiese quedado ningún chico al final del curso. El chico que se aburre, no viene más. Acá no vienen ni porque se le paga, ni por ningún tipo de incentivo. Hay chicos que hicieron los dos años. Eso es una gran satisfacción».

Además destacó lo dicho por profesores sobre las comodidades y el compromiso de auxiliares del CUCH y de la inversión que se hizo para poder dotarlos de las mejores herramientas.
De Lillo destacó no sólo la infraestructura y comodidades, sino además la calidad de gente que trabaja en el mismo. Desde la limpieza, el mantenimiento, entre otras. «Es un centro universitario que tiene un equipo de gente que le conecta los monitores o proyectores esperando a los profesores, que le limpian los salones, que hay papel higiénico en el baño, que son detalles que se destacan comparando con otros lugares con muchos más recursos fuera de nuestra ciudad. Lo cuentan y muchos lo hemos vivido. alumnos sentados en el piso, sin micrófonos, deseando nunca necesitar los baños. Acá tienen un lugar que realmente es ejemplar en muchas cosas y el recurso humano fundamental. Te lo dice cualquiera que viene de afuera, se quedan asombrados. Es bueno destacarlo porque esto se hace con la plata de la gente, sepan que acá están los los resultados a la vista».
Victoria Barros colaboradora del Equipo del Centro Universitario, refirió: «Principalmente el objetivo del programa tiene que ver con con esto de transmitir el cariño por aprender, algo que por ahí en la escuela esa iniciativa muchas veces se va perdiendo. La idea con esto, es que sientan cada vez más hambre de conocimiento y que lleven adentro, en el corazón, que toda la vida van a estar aprendiendo conocimientos nuevos y que eso es lindo y que está bueno aprender cada vez más».

«Contar con herramientas, equipamiento y profes que que te ayuden a llevar eso adelante, es un un motor que se va alimentando todos los días. Hoy tenemos los microscopios, venís a otra clase y tenés unas placas nuevas para programar, venís a la otra clase y las computadoras tienen instalado otro programa nuevo, todo eso va alimentando el entusiasmo también. Siempre lo destacan y la verdad que es un orgullo y que es algo que queremos seguir manteniendo, que cada cosa que se necesite, poder adquirirlo» enumeró Victoria.
Sobre cómo pasó del +12 al 10+, Barros puntualizó: «Sí, al principio era a partir de 12 años y después empezaron a solicitar chicos de 10, de 11 años, hasta de 9 años, y ya nos empiezan a preguntar para el año que viene».
La Profesora Daniela Azurmendi, hizo un balance de la experiencia, destacando:»Yo estoy muy contenta. Mi experiencia es con adultos porque trabajé mucho en programación robótica en escuelas, pero en otra época y esta apertura del CUCH con lo que yo ya venía haciendo y tener la oportunidad de hacerlo acá con chicos, para mí fue un placer. La verdad que muy motivante, con muchas ganas de seguir».
«El taller se llama Programación y Robótica para Curiosos. Y yo creo que eso es lo que hacemos y donde nosotros ponemos el foco. No es que van a ser todos programadores. Van a ser personas, seres humanos, vinculados con su mundo, el mundo que los rodea, apropiándose de ese mundo y sin perder la curiosidad. El placer por saber. Entonces, los objetivos se plantearon de entrada, algunos objetivos se lograron, otros no tanto y otros se superaron. Y eso es lo que hace distintos estos formatos al formato de la escuela. Acá no estamos tan guionados y se va adaptando con mucha más libertad que lo que la escuela puede, por cuestiones curriculares. Y eso para mí es fantástico, porque te da una libertad para trabajar, donde podés adecuar muchísimo más la propuesta que diseñaste y eso es lo que lo hace tan rico» resaltó la Profesora.

«Nuestro centro universitario tiene estas pantallas táctiles, digitales, que no están en las escuelas. El acceso a internet sin problemas. Se gasta tanta plata, a veces, de gusto. Hay que potenciar y tenés que dar los medios del futuro a los chicos. Mostrar que la tecnología y los pizarrones con tizas conviven» destacron.
En relación a esto Daniela subrayó: «Creo que lo potente del CUCH es que no excluye a la escuela. Al contrario, complementa e integra. Y eso es lo maravilloso».
Alan Plomer quien junto a Marisol Papaleo llevaron adelante el Taller Eureka que participo representando al CUCH de la Feria de Ciencias con muy buen desempeño y excelentes devoluciones destacan la libertad para diseñar las clases, las inversiones en dos microscopios que utilizaron y los resultados.
Alan explicó: «Fue una experiencia donde a principio de año nos habíamos propuesto como objetivo salir a la comunidad educativa de Chivilcoy y hacernos ver. Hacer visible este programa del CUCH. Más 12 en su momento, más diez ahora. Como dice Daniela, los curiosos son unos cuantos que por ahí a veces en la escuela se pierden por otras cuestiones. Pero acá encontramos una beta que pudimos explotar creo que bastante bien. No lo decimos nosotros, lo dicen los chicos. Trabajamos con Marisol codo a codo, cada sábado fue un desafío distinto y ver que los chicos venían con ganas, eso es lo más importante».
Marisol coincidió y agregó: «Nos complementamos súper. Estábamos en contacto siempre una semana antes de cada encuentro, nos poníamos de acuerdo a ver qué temática íbamos a trabajar, qué traíamos cada uno. Siempre con cuestiones motivadoras para despertar en el estudiante esas ganas, esas mentes curiosas».
Todos coinciden que disfrutaron los chicos pero también han disfrutado como profes.
«También tener en cuenta que era los sábados por la mañana, después de la vorágine de toda la semana. La verdad que se disfrutaba de otra manera. Tenía otro tinte completamente distinto a lo que es el ámbito escolar. Soy docente de primaria, de segundo a sexto grado, pero es totalmente diferente ésta experiencia para todos. Estar en otro ámbito, en otra institución, como es el CUCH, ya tiene otro porte, que siempre la referencia el Centro Universitario con adultos, y que puedan venir peques tan chiquitos, está fantástico».
Para cerrar, consultamos: «El año que viene seguimos?» y respondieron: «Sí, seguimos, pero la vara quedó muy alta, hay que superarla».