La Gaceta

Fiestas navideñas de 2020: las tradiciones que sí podremos mantener

Tras nueve meses llenos de cambios, las fiestas navideñas irrumpen en nuestra actual normalidad, llenas de tradiciones que no podremos llevar a cabo como cualquier otro año, como las cenas y festejos multitudinarios. Es seguro que, si habitualmente en los días más señalados se colapsan las líneas telefónicas, en esta ocasión podríamos presenciar la caída de servicios de video-conferencia como Skype, Zoom o Google Meet, las alternativas que se prevé que unirán a las familias que no residan todos en la misma ciudad.

Cada país del mundo ha tomado las medidas que más adecuadas le han parecido, decisiones complicadas, pues al mismo tiempo que hay que velar por la seguridad y la salud, este año más que otros se necesita el calor y el apoyo familiar y una inyección de alegría y esperanza. Sin embargo, hay muchos elementos y costumbres navideñas a las que no tenemos por qué renunciar.

Por lo pronto, el alumbrado y la decoración de las vías públicas se ha mantenido, y en muchas ciudades incluso se encendieron antes de lo habitual. También las casas se han adornado con mucha ilusión y con mayor esmero, tal vez porque hemos aprendido a amar nuestros hogares y reconectar con ellos. No hay duda de que los obsequios llegarán, de una u otra manera, a nuestros seres queridos aunque no podamos entregarlos en mano, aunque en la mayoría de los países se reconoce que el gasto en regalos ha disminuido alrededor de un 15%. En cuanto a las loterías navideñas, no han notado un cambio sustancial con respecto a otros años. Hay mucha ilusión depositada en los boletos de este año, con vistas a recomenzar con una buena base económica.

Cada país cuenta con sus propias tradiciones típicas, algunas de ellas muy curiosas, desde las cenas en el fast food KFC popularizadas en Japón en Nochebuena (para las que hay que reservar con meses de antelación), pasando por ir a la Iglesia en patines la mañana de Navidad en Venezuela, o reunirse a apalear un árbol previamente vestido y alimentado, y llamado Caga Tió, en Cataluña, para que defeque regalos el día de Navidad. Ciertamente estas costumbres tan arraigadas difícilmente se van a poder llevar a cabo. Salir a pedir el “aguinaldo”, al igual que sucedió en Halloween con el “truco o trato”, no es muy recomendable, lo mismo que viajar al extranjero la noche de fin de año, una actividad que se había popularizado mucho entre los más jóvenes estos últimos años y que tendrán que suspender temporalmente, lo mismo que las fiestas de Noche Vieja de Sidney y de otros lugares del planeta.

No se han suspendido otros tipos de actividades culturales, como conciertos y recitales, manteniendo las medidas pertinentes, por lo que no todo el entretenimiento se enfoca en permanecer en casa. En Viena es muy famoso el Concierto de Año Nuevo en el que la música clásica cobra un protagonismo excepcional. En algunos países también son muy populares los concursos de belenes, con categorías de premios tanto individuales como grupales (escuelas, barrios y demás asociaciones). Estos belenes quedan expuestos tanto antes como después de revelarse el ganador. En los últimos años, también se han organizado concursos de escaparates navideños. Estas actividades empapan de espíritu navideño no sólo a quienes participan, sino también a sus espectadores.

En cuanto a los grandes amigos de los niños, Santa Claus y los Reyes Magos en otros lugares del planeta, las interminables colas para sentarse en sus piernas son sustituidas por las videollamadas o cartas, y las cabalgatas de los Reyes Magos y otros desfiles también se adaptan a la nueva situación. Así como en algunos lugares los reyes han llegado en camello, barco o tren de manera tradicional, se contemplan ideas tan originales como que sobrevuelen las ciudades en globo aerostático para que todos los niños puedan verlos desde las ventanas de sus hogares para evitar aglomeraciones.

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