En el marco de la Semana de la Memoria, que culmina el 21 de septiembre con el Día Mundial del Alzheimer, la neurocirujana del Hospital Municipal de Chivilcoy, Dra. Gisele Beccaglia, brindó información y recomendaciones para reconocer los signos de alerta relacionados con la memoria y diferenciar aquellos olvidos que pueden estar vinculados con cuestiones emocionales, de los que requieren una evaluación neurológica.
Beccaglia remarcó que la memoria no debe asociarse exclusivamente con el Alzheimer y explicó que se trata de un proceso mucho más amplio que involucra el aprendizaje, el almacenamiento de información, las funciones ejecutivas y también las emociones.
“Hay un cambio de paradigma en todo lo que tiene que ver con memoria. Siempre se pensó que la memoria estaba ligada al Alzheimer, a esas patologías donde uno se pierde totalmente, y en realidad memoria es mucho más que eso”, señaló.
Cuándo consultar
La especialista explicó que los olvidos ocasionales pueden ocurrir a cualquier edad, pero que es importante prestar atención cuando se vuelven frecuentes y comienzan a interferir con las actividades cotidianas.
“Una cosa es que nos olvidemos dónde dejamos la llave porque tuvimos un día agitadísimo y otra cosa es cuando el olvido ya se vuelve frecuente, cuando interfiere con nuestra vida y cuando nuestros familiares, seres queridos o compañeros de trabajo nos están diciendo que algo nos está pasando”, indicó.
Entre las situaciones que deberían generar una consulta mencionó dificultades para manejar dinero, olvidar tareas importantes, dejar elementos peligrosos encendidos o perderse en lugares conocidos.
En este sentido, Beccaglia insistió en la importancia de realizar una consulta en las primeras etapas: “Yo siempre trato de decirles que consulten en etapas tempranas. Ni bien te das cuenta de que te está pasando esto, lo ideal es que lo consultes para que podamos hacer un diagnóstico y, principalmente, para que puedas vivir bien”.
Las emociones también pueden afectar la memoria
La neurocirujana explicó que muchos pacientes que consultan por problemas de memoria presentan trastornos emocionales o una combinación de diferentes factores.
“Mucho tiene que ver con las emociones. La mayoría de los pacientes que veo con trastornos de la memoria muchas veces son trastornos emocionales puros o muchas veces son trastornos mixtos”, sostuvo.
En ese sentido, mencionó que pueden coexistir problemas de memoria con depresión o ansiedad, por lo que resulta necesario realizar una evaluación integral para determinar cuál es el origen de las dificultades.
También destacó que luego de la pandemia aumentaron las consultas vinculadas con ansiedad, miedos y dificultades para retomar actividades sociales, situaciones que pueden repercutir en la concentración y la memoria.
Actividad social, aprendizaje y entrenamiento cognitivo
Beccaglia recomendó mantener una vida activa y utilizar distintas herramientas para estimular las funciones cognitivas. Entre ellas mencionó los talleres, las actividades sociales, los juegos, los rompecabezas, las sopas de letras, el aprendizaje de idiomas y nuevas actividades.
Sin embargo, aclaró que es importante plantearse nuevos desafíos: “Si vos sos un experto jugando al buraco, cambiamos de juego. La idea es siempre ponerte una dificultad distinta”.
También destacó el valor de las actividades grupales, como las colonias de adultos mayores, no solamente por el ejercicio físico sino también por el intercambio social y la estimulación cognitiva.
Respecto del uso de dispositivos tecnológicos, señaló que existen aplicaciones y herramientas gratuitas que pueden utilizarse adecuadamente, aunque advirtió sobre la necesidad de no delegar completamente los procesos de pensamiento en la tecnología.
Cuidado con los suplementos y la automedicación
La especialista también hizo hincapié en las numerosas publicidades de medicamentos y suplementos que prometen mejorar la memoria.
“Si vos no tenés un déficit vitamínico y yo te doy la vitamina, la vas a eliminar por orina. Entonces te estoy haciendo gastar dinero y tiempo de gusto”, explicó.
Por eso recomendó evitar la automedicación y consultar antes de incorporar suplementos o medicamentos. También recordó que algunas medicaciones pueden interferir con la memoria y la concentración.
“Cada paciente es un mundo. No es lo mismo tratar a un paciente con depresión que tiene un trastorno de la memoria que a un paciente con Alzheimer que tiene trastorno de la memoria. Son cosas totalmente distintas”, remarcó.
No es un problema exclusivo de las personas mayores
Beccaglia también buscó desmitificar la idea de que los problemas de memoria son exclusivamente propios de la tercera edad.
“Esto sucede a todas las edades: niños, adolescentes, adultos y la tercera edad. No naturalicemos los problemas de memoria”, afirmó.
En este sentido, explicó que también pueden consultar estudiantes que tienen dificultades para concentrarse o aprender y que no necesariamente esos síntomas deben asociarse con una enfermedad neurodegenerativa.
Si bien señaló que el deterioro cognitivo aumenta con la edad, aclaró que esto no significa que toda persona mayor tenga Alzheimer ni que las personas jóvenes estén exentas de presentar este tipo de patologías.
Diagnóstico y tratamiento
La profesional destacó que una consulta permite estudiar diferentes causas que pueden estar detrás de las dificultades de memoria.
“Podemos hacer estudios por imágenes, podemos pedir laboratorios, porque puede haber causas metabólicas, déficit vitamínicos y un montón de cuestiones que, a veces, corrigiendo eso, ya andamos súper bien”, explicó.
Además, señaló que las evaluaciones neurocognitivas permiten diferenciar si el problema tiene un origen neurológico, de salud mental o una combinación de ambos factores.
El tratamiento puede incluir medicación cuando es necesaria, rehabilitación cognitiva y seguimiento profesional.
Finalmente, Beccaglia dejó un mensaje destinado tanto a los pacientes como a sus familias: “No hay que vivir con miedo, hay que vivir con información”.
En ese sentido, sostuvo que el entorno debe acompañar a las personas con dificultades de memoria sin anularlas ni quitarles autonomía. “No pongamos las neuronas en remojo, sigamos aprendiendo”, expresó, y remarcó la importancia de tener paciencia, establecer pautas claras y brindar seguridad sin reemplazar innecesariamente las actividades que la persona todavía puede realizar.
“Siempre se puede hacer algo. Por eso es importante que consulten”, concluyó.











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