Una iniciativa que combina inclusión, trabajo y ahorro de recursos municipales comienza a consolidarse en Chivilcoy. Desde el taller de herrería se produce mobiliario urbano y equipamiento para distintos espacios comunitarios, con mano de obra local y un fuerte impacto positivo en las cuentas públicas. Con esta propuesta, Chivilcoy avanza en un modelo que articula empleo, desarrollo local y eficiencia en el uso de los recursos públicos, fortaleciendo al mismo tiempo los espacios comunitarios en toda la ciudad.




La Secretaria de Desarrollo Social Ivana Aronna destacó el valor de esta propuesta que comenzó a funcionar nuevamente hace pocos meses: “Se está fabricando todo lo que es bancos, arcos, juegos, portones para las instalaciones de los CIC y los SUM, mesitas, para poder abastecer de alguna manera al municipio y a los espacios públicos con recursos propios”.
En ese sentido, subrayó uno de los principales beneficios: “Esto evita tener que comprar o adquirir en otro lugar estos equipamientos”.
Por su parte, Alejo Gliemmo, Director del área, explicó que el trabajo se organiza en función de las necesidades concretas de cada espacio: “La idea es construir en base a los pedidos o a la necesidad de cada CIC y SUM. En algunos lugares entran cuatro mesitas, en otros tres o dos, y en base a eso lo vamos fabricando e instalando”.
El destino de cada elemento ya está previsto desde su producción, lo que permite optimizar recursos y dar respuesta directa a los vecinos: “Se fabrica acá y vamos y lo instalamos. Ya queda a disposición del vecino para que pueda disfrutar de todo lo utilitario que se produce”.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es el impacto social en quienes participan del taller.
“Es la dignidad de trabajar, de ganarse el peso, y después ellos también se ponen contentos cuando ven en los barrios lo que fabricaron”, expresó Gliemmo.
Actualmente, el taller cuenta con tres trabajadores y un encargado de producción que coordina las tareas, realiza relevamientos en territorio y supervisa cada instalación.
Arona también puso en valor la calidad de los productos y el proceso de mejora continua: “Estamos trabajando en el material, en qué es lo que nos queda mejor para una cosa o para otra. A veces también es una cuestión de prueba y error porque es un proyecto nuevito”.
Además, remarcó la importancia de la capacitación y el trabajo en equipo: “La idea es asesorarnos y que el responsable también se capacite”.
El proyecto no solo apunta a equipar espacios, sino a responder a las demandas reales de cada barrio:
“No en todos los barrios necesitan una canchita, por ahí necesitan un espacio verde para compartir entonces apuntamos a bancos y mesas”, explicó Aronna que destacó el diálogo permanente con los trabajadores y la comunidad.
Finalmente, Gliemmo remarcó el impacto económico de la iniciativa: “Un banco con producción propia cuesta menos de la mitad de uno comprado en el sector privado”.
Este ahorro permite redirigir recursos hacia nuevas obras y mejoras: “Eso nos sirve para invertir en el vecino y en la producción”.











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