La Gaceta

«Votan desde el odio y perjudican a la comunidad. Realizan afirmaciones que demuestran un profundo desconocimiento sobre cómo funciona la administración pública»

El secretario de Hacienda, Eduardo De Lillo hizo una explicación técnica respondiendo a concejales de La Cámpora y La Libertad Avanza que rechazaron la aprobación de la rendición de cuentas del 2025.

El secretario de Hacienda de la Municipalidad de Chivilcoy, Eduardo De Lillo, realizó una extensa reflexión sobre la situación económica local, el funcionamiento de la administración pública y el clima político actual, en el marco de la conferencia brindada junto al intendente Guillermo Britos tras la aprobación de la rendición de cuentas 2025.

Durante su exposición, el funcionario respondió a cuestionamientos planteados por sectores de la oposición, explicó aspectos técnicos vinculados al manejo de los recursos municipales y defendió las políticas implementadas por el gobierno local para sostener los servicios esenciales en un contexto económico complejo.

“El odio no es un buen consejero”

De Lillo inició su intervención con una reflexión sobre la convivencia política y social, señalando que a lo largo de su trayectoria como docente, concejal y funcionario siempre mantuvo una relación de respeto con dirigentes de distintos espacios políticos.

“Uno puede tener diferencias muy profundas, pero no por eso convertirlas en odio. Cuando se pierde esa línea es muy difícil volver atrás”, expresó.

En este sentido, sostuvo que la confrontación permanente termina perjudicando la calidad del debate público y llamó especialmente a los dirigentes más jóvenes a construir una política basada en el respeto y la convivencia democrática.

“Se puede ganar una elección sembrando odio, pero no se puede construir una sociedad desde el odio”, afirmó.

Explicaciones sobre IOMA, IPS y los recursos municipales

Uno de los puntos centrales de su exposición estuvo relacionado con las acusaciones sobre supuestas deudas municipales con organismos provinciales como IOMA y el Instituto de Previsión Social (IPS).

El secretario explicó que esos aportes no se pagan mediante transferencias directas del municipio, sino que son descontados automáticamente por la Provincia a través del sistema de coparticipación.

“Desde hace décadas funciona así. El municipio informa las liquidaciones y luego la Provincia realiza automáticamente los descuentos correspondientes. No existe la posibilidad de acumular una deuda en los términos que se plantean”, indicó.

Asimismo, explicó que el mismo mecanismo se aplica a otros conceptos como Ingresos Brutos y distintas compensaciones económicas entre organismos públicos.

“Muchas veces se realizan afirmaciones que demuestran un profundo desconocimiento sobre cómo funciona la administración pública”, agregó.

Situación financiera y pago de salarios

De Lillo también se refirió al estado actual de las cuentas municipales y rechazó las versiones que hablan de una crisis financiera.

Indicó que el Municipio se encuentra en condiciones de afrontar normalmente el pago de salarios y confirmó que el medio aguinaldo será abonado el próximo 19 de junio.

“Si estuviéramos quebrados o fundidos no podríamos garantizar el pago de sueldos y aguinaldos como lo estamos haciendo”, aseguró.

Además destacó que, pese a las dificultades económicas generales, la administración local mantiene equilibrio financiero y continúa prestando servicios esenciales.

Según explicó, el presupuesto municipal ronda actualmente los 50 mil millones de pesos y los números se encuentran en una situación positiva.

RAFAM y el acceso a la información

Otro de los temas abordados fue la polémica por el acceso al sistema RAFAM, la herramienta informática utilizada por los municipios bonaerenses para administrar y controlar los recursos públicos.

De Lillo aclaró que los permisos de acceso para los concejales no dependen del Departamento Ejecutivo sino del propio Concejo Deliberante.

“El Ejecutivo no tiene ninguna facultad para otorgar o negar claves de acceso. Ese procedimiento corresponde exclusivamente al ámbito legislativo”, explicó.

La realidad económica y el rol de los municipios

El funcionario también realizó un análisis de la situación económica nacional y de las dificultades que atraviesan las administraciones locales.

Consideró que el crecimiento del endeudamiento familiar, la pérdida del poder adquisitivo y la caída de la actividad económica impactan directamente en los municipios.

“Hoy hay muchas familias que utilizan la tarjeta de crédito para comprar alimentos. Eso demuestra la complejidad del momento económico”, sostuvo.

En ese contexto, remarcó que los gobiernos locales no pueden dejar de atender necesidades básicas de la población.

“Cuando un paciente necesita atención médica o un medicamento en el hospital, no podemos responder que no hay plata. Tenemos la obligación de dar respuestas”, afirmó.

La defensa de la telemedicina

De Lillo dedicó parte de su intervención a defender la implementación de la telemedicina, una herramienta impulsada por el municipio para ampliar el acceso a la salud.

Explicó que este sistema permite realizar consultas médicas a distancia y resulta especialmente útil para vecinos de localidades rurales como Gorostiaga o Ramón Biaus, así como para quienes necesitan orientación médica fuera de los horarios habituales.

“Es una tendencia mundial. Los países más desarrollados avanzan hacia sistemas de atención remota y el uso de nuevas tecnologías aplicadas a la salud”, destacó.

Asimismo consideró que toda innovación requiere un proceso de adaptación cultural y pidió observar los beneficios que estas herramientas pueden brindar a la comunidad.

Un mensaje final para la dirigencia política

Sobre el cierre de la conferencia, el secretario de Hacienda volvió a insistir en la necesidad de recuperar el diálogo y el respeto como valores fundamentales de la vida democrática.

“Las diferencias políticas son naturales y necesarias, pero no deben transformarse en odio. Hay que aprender a convivir con quien piensa distinto”, expresó.

Finalmente, sostuvo que la experiencia acumulada a lo largo de los años le permite advertir sobre los riesgos de una política basada exclusivamente en la confrontación.

“Tal vez con el tiempo algunos comprendan que el odio no ayuda a reflexionar ni a construir. Mi mensaje no es para nosotros, sino para toda la sociedad: replanteemos nuestras relaciones y entendamos que el odio nunca es el mejor consejero”, concluyó.

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