La Gaceta

Aseguran que radares y fotomultas no logran disminuir siniestros viales

El uso de radares y fotomultas vuelve a estar en debate, ya que distintos especialistas cuestionan su efectividad para reducir los siniestros viales. Si bien estas herramientas permiten controlar la velocidad y sancionar infracciones, sostienen que por sí solas no generan un cambio real en la conducta de los conductores. En ese sentido, remarcan que la seguridad vial requiere un enfoque integral que incluya educación, prevención, mejoras en la infraestructura y controles sostenidos en el tiempo

Debate por los radares: qué dicen los estudios sobre su impacto en los siniestros viales en rutas
Polémica en medio de la discusión sobre el uso de radares en rutas, distintos informes y estudios internacionales coinciden en un punto clave: su efectividad no es absoluta ni suficiente especialmente cuando no hay rutas en condiciones, educación vial ni forman parte de políticas integrales de seguridad vial.
Uno de los principales argumentos críticos señala que los radares, por sí solos, no abordan las causas estructurales de los siniestros, como el estado de las rutas, la señalización o la conducta general de los conductores. Especialistas sostienen que focalizar únicamente en el control de velocidad puede dejar de lado otros factores determinantes en los accidentes y converitirse en una mero sistema recaudatorio.


En ese sentido, la gran mayoría coincide en que los radares resultan realmente efectivos cuando están acompañados por rutas en buenas condiciones, con señalización adecuada y controles integrales. De lo contrario, advierten, corren el riesgo de transformarse en meros instrumentos de recaudación, sin un impacto real y sostenido en la prevención de siniestros viales.

Una revisión internacional de la organización Cochrane, que analizó 28 estudios, concluyó que en todas las zonas donde se instalaron cámaras de control de velocidad se registró una disminución de los siniestros viales destacando que refieren en todos los casos a países del primer mundo que se caracterizan por el respeto irrestricto a las normas.


Desde el punto de vista teórico, la relación entre velocidad y siniestralidad es directa: reducir la velocidad promedio puede disminuir significativamente la cantidad de víctimas fatales, por lo que los radares funcionan como una herramienta para modificar ese comportamiento pero siempre teniendo en cuenta los pasos que garanticen infraestructura, rutas de calidad y controles permanentes.
Los análisis académicos advierten que los efectos pueden variar según el contexto y la metodología utilizada, y remarcan la necesidad de evaluaciones más rigurosas para aislar otros factores concurrentes.
En síntesis, la discusión no es lineal: mientras existen cuestionamientos sobre su uso aislado o con fines recaudatorios, la mayoría de los estudios coincide en que los radares pueden contribuir a reducir siniestros, pero su verdadera eficacia depende de su correcta implementación y del acompañamiento con políticas integrales de seguridad vial, incluyendo rutas en condiciones adecuadas y eso en Latinoamérica y particularmente en nuestro país, no sucede por lo que la instalación de radares y fotomultas se convierte en un sistema recaudatorio que muchos gobernantes no están dispuestos a avanzar en eso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *