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La Gaceta

La natalidad en Argentina cayó un 47% en una década y consolida un cambio en los proyectos de vida

Argentina atraviesa una transformación demográfica sin precedentes. Entre 2014 y 2024, los nacimientos se redujeron un 47%, al pasar de 777.012 a 413.135, la caída más pronunciada registrada en el país. El fenómeno, que alcanza a todas las provincias, refleja un cambio profundo en las decisiones familiares y en la forma en que las nuevas generaciones proyectan su futuro.

De acuerdo con los datos difundidos por la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), la tasa de fecundidad descendió hasta 1,2 hijos por mujer, uno de los niveles más bajos de América Latina. El descenso fue desigual según la provincia: Tierra del Fuego registró la mayor reducción de nacimientos, con un 59%, mientras que Chaco presentó la menor baja, con un 37%.

El informe también muestra un cambio en la valoración de la maternidad y la paternidad. Hace diez años, el 77% de los argentinos consideraba que tener hijos era un aspecto muy importante para una vida plena; hoy ese porcentaje se redujo al 46%.

Entre los jóvenes de 18 a 34 años, apenas el 34% ubica la maternidad o la paternidad como una prioridad en su proyecto de vida. Además, el 57,3% de quienes no desean tener hijos sostiene que la parentalidad simplemente no forma parte de sus planes personales.

La maternidad también se posterga. Las mujeres de entre 25 y 29 años desplazaron al grupo de 20 a 24 años como el de mayor cantidad de nacimientos. En paralelo, la probabilidad de embarazo por ciclo disminuye con la edad: pasa del 22% a los 30 años al 6% a los 42.

Otro de los cambios destacados es la redefinición del concepto de familia. Si bien el 43,2% de las personas continúa señalando a la familia como una fuente central de satisfacción, esa idea ya no está necesariamente vinculada con tener hijos.

Especialistas del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral sostienen que la disminución de la natalidad no responde únicamente a factores económicos, sino que refleja una transformación sociocultural en las prioridades, expectativas y formas de construir los proyectos de vida de las nuevas generaciones.

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