
Un pasajero, se preguntó, ¿Qué está pasando en la terminal de Chivilcoy? y narró algo que le sucedió, que lo hizo reflexionar y sentir la necesidad de visibilizarlo.
El cuidado y mantenimiento de la Terminal de Ómnibus ubicada en calle Pueyrredon 501, depende de la Secretaría de Gobierno y la asistencia de Desarrollo Social que muchas veces intervienen en estos temas. Muchos son recurrentes, se les ha ofrecido alojamiento, asistencia y se niegan a recibir ayuda.
En algunos comentarios, identifican a las personas y agregan que no son solo ellos, sino que días atrás un hombre que fue aprehendido por personal policial imputado en varios robos en comercios y un intento de robo de moto, estaba «viviendo» en ese mismo lugar y que no es el único. Periódicamente se generan conflictos, peleas y denuncian que hubo heridos de arma blanca.

«Es una de las puertas a nuestra ciudad, pero como no controlan ni se ocupan, está cada vez más abandonada y con estos riesgos».
¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN LA TERMINAL DE CHIVILCOY?
Así está la terminal de Chivilcoy en éstos momentos.
No soy de esta ciudad, soy un pasajero que está esperando el micro y casi me muerden unos perros de un hombre indigente que está durmiendo y parece que vive en la terminal. Después cuando fui al baño otro hombre mayor que está en similar situación (el hombre de buzo rojo/beige con rayas blancas que duerme en el piso) me increpó acusándome de fumar cigarrillos dentro de la terminal, hasta me insultó y me quiso echar de la misma. A pesar de explicarle que yo sólo iba al baño, que NO FUMO porque soy asmático y también me hace mal el humo del cigarro. Le dije que los que fuman adentro son los que juegan en el pool, pero siguió atacándome y con insultos xenófobos, hablando de una forma como si él fuera el dueño de la terminal o algo así, se auto percibe dueño del lugar, que está en su casa o que es alguna «autoridad». Evidentemente por su edad, por algún problema mental o adicción este hombre mayor no está en sus cabales, tiene alguna patología psiquiátrica.

Duele muchísimo ver a cualquier ser humano en esta situación y mucho más si son personas mayores. El estado de abandono y desidia tanto en la terminal de esta ciudad como de esas personas es preocupante y calamitoso.
No se trata de echar a la calle a gente que quizá no tiene dónde pasar la noche ni maltratarlos, pero sí buscar soluciones y garantizar la seguridad de los pasajeros y/o usuarios, como el mantenimiento e higiene del lugar, como así también asistir a este tipo de personas que necesitan una contención social integral.