
Aunque las estimaciones han sido revisadas a la baja por cuarto mes consecutivo, las expectativas a mediano plazo sugieren caídas menos pronunciadas.
Los analistas del mercado han ajustado sus pronósticos de inflación para este año «a la baja» por cuarto mes consecutivo, reflejando una desaceleración mayor a la esperada. Ahora estiman un aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 161,3%, lo que supone una reducción de 28 puntos porcentuales (p.p.) respecto a sus estimaciones hace un mes. Este pronóstico, de concretarse, sería inferior en 50 puntos a la inflación anual del 211,4% registrada el año pasado.
El ajuste a la baja en las proyecciones se debe principalmente a la revisión que debieron hacer de la inflación estimada para abril (inicialmente proyectada en un 10,8%, ahora estiman que fue del 8,9% al 9%), y al recorte del pronóstico para mayo, ajustándolo de un 9% a un rango de 7,5% al 7,1% (TOP-10). Estos ajustes reflejan un reacomodamiento de las estimaciones a corto plazo, mientras que para las proyecciones de mediano plazo, el recálculo a la baja es menor.










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