Una llamativa medida implementada en el centro de Rafaela se convirtió en el eje de la polémica entre los vecinos y comerciantes de la zona. El Municipio instaló redes antipájaros sobre tres árboles ubicados en el sector comercial con un objetivo claro: reducir la concentración de aves y evitar la acumulación de excrementos en las veredas, frentes de los locales y vehículos estacionados.
Ante las repercusiones y las diversas reacciones que generó la iniciativa, desde el Municipio salieron a aclarar el funcionamiento del sistema. Según explicaron las autoridades, estas redes no generan ningún tipo de daño físico ni a los ejemplares ni a las aves. El propósito de la medida es puramente disuasivo: se busca desalentar que las especies permanezcan en esos árboles específicos de alta circulación para forzar su traslado hacia plazas, parques y corredores biológicos, espacios donde pueden desarrollar su comportamiento natural sin interferir con la dinámica urbana.
A pesar de las explicaciones oficiales, la medida no tardó en replicarse en las redes sociales, donde se abrió un fuerte debate. Mientras algunos comerciantes y vecinos defienden la intervención por cuestiones de higiene y mantenimiento del espacio público, otros sectores cuestionan el método y plantean el desafío de encontrar alternativas que garanticen una convivencia armónica con la fauna silvestre sin alterar el entorno.











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