En una nueva jornada del juicio oral que investiga las causas del fallecimiento de Diego Armando Maradona, su sobrino Johnny Espósito brindó un desgarrador testimonio ante el tribunal, reviviendo los últimos minutos con vida del astro del fútbol. Espósito, quien convivía con el exjugador en la casa del barrio San Andrés de Tigre, relató con precisión cronológica los detalles de la mañana del 25 de noviembre de 2020. Ante los jueces, describió el estremecedor instante en que ingresó a la habitación: “Me acerqué a la cama, le levanté la mano y estaba fría, no reaccionaba; ahí me di cuenta de que algo andaba muy mal”.
Durante su declaración, el testigo clave detalló el clima de desolación y las fallas en el protocolo de emergencia que se vivieron dentro de la propiedad tras el hallazgo. Espósito aseguró que, al notar la falta de respuestas de su tío, comenzó a gritar desesperado para pedir ayuda al psicólogo Carlos Díaz y a la psiquiatra Agustina Cosachov, quienes se encontraban en el lugar esperando para iniciar una sesión programada. Según su relato, los profesionales médicos intentaron realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) totalmente infructuosas, mientras la ambulancia demoraba varios minutos en arribar al domicilio.
El testimonio de Espósito complicó la situación de los ocho imputados por homicidio simple con dolo eventual, ya que dejó en evidencia la falta de un equipamiento médico básico en la supuesta internación domiciliaria. La querella que representa a los hijos de Maradona utilizó la declaración del sobrino para ratificar que el entorno de salud del «Diez» ignoró los signos de alerta previos y actuó con total negligencia. De esta manera, el juicio sumó un capítulo de altísimo impacto emocional que reafirma la hipótesis fiscal sobre el estado de abandono en el que se encontraba el ídolo popular en sus horas finales.










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