El Gobierno nacional, bajo el impulso directo del presidente Javier Milei y el recientemente asumido jefe de Gabinete, Diego Santilli, ha puesto en marcha una estrategia de negociación con los gobernadores de las provincias y los bloques aliados en el Congreso para avanzar con la suspensión de las elecciones PASO. La propuesta del oficialismo contempla la reincorporación del sistema de listas colectoras como un incentivo clave para sumar los respaldos necesarios en el Poder Legislativo. Esta iniciativa busca destrabar un debate electoral de fondo antes de que el Parlamento inicie el receso invernal de julio.
El núcleo de la oferta presentada por la Casa Rosada radica en otorgar a los jefes provinciales la posibilidad de «enganchar» sus listas de candidatos locales debajo de la boleta presidencial de La Libertad Avanza. Con este esquema, el oficialismo busca que las fuerzas provinciales puedan preservar su propia identidad partidaria y sus bloques legislativos independientes, beneficiándose al mismo tiempo de la tracción de votos que garantiza la figura presidencial. Esta flexibilización apunta directamente a captar los votos de la Unión Cívica Radical (UCR) y de mandatarios aliados, cuyos votos resultan indispensables para convalidar la reforma en el Senado.
A pesar del impulso oficial, el tratamiento de la ley sufrirá una postergación temporal, ya que resulta poco probable que se registren novedades legislativas en las próximas dos semanas antes de las vacaciones de invierno. De este modo, la mesa política del Ejecutivo estima que el proyecto de reforma política y electoral llegará a los recintos del Congreso para su votación, en el mejor de los casos, durante el mes de agosto. Desde la Jefatura de Gabinete consideran que lograr este acuerdo amplio no solo reconfigurará las reglas de votación, sino que además permitirá consolidar una estructura de alianzas estratégicas a largo plazo de cara a los comicios legislativos de 2027.










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