El exjefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adorni, se encuentra en el centro de un nuevo escándalo judicial tras la filtración de una serie de mensajes de audio dirigidos a Matías Tabar, el contratista que reveló ante la Justicia haber percibido 245 mil dólares en efectivo por refacciones edilicias en su vivienda del country Indio Cuá. De acuerdo con las pruebas incorporadas a la investigación penal por presunto enriquecimiento ilícito, las comunicaciones exponen un claro intento por parte del exfuncionario de condicionar y manipular el testimonio del constructor antes de que este prestara declaración formal ante las autoridades judiciales.
En los registros obtenidos por el fiscal federal Gerardo Pollicita, Adorni intentó influenciar al testigo ofreciéndole una estructura de resguardo legal e institucional de cara a sus citas en los tribunales de Comodoro Py. «Te voy a dar todo el soporte que necesites, como hice con todos», manifestó explícitamente el ex vocero presidencial en una de las grabaciones, asegurándole además que su propio equipo de abogados particulares se pondría de inmediato a entera disposición para guiar sus respuestas ante la Fiscalía.
La controversia sumó un componente insólito debido al tono de informalidad y cotidianeidad de los mensajes, ya que Adorni aprovechó los mismos envíos de carácter presionante para elevarle quejas domésticas al contratista sobre deficiencias técnicas en la propiedad reacondicionada. «Me salta la térmica del cubículo», le reclamó el exministro en referencia a un desperfecto eléctrico en la fase de alimentación de la piscina, donde recientemente se había montado un sistema de cascadas decorativas. Las autoridades judiciales evalúan ahora el impacto de estas intervenciones sobre el curso del proceso y la posible configuración de figuras asociadas al entorpecimiento de la investigación










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